jueves, septiembre 01, 2005

Ignatius, el pequeño trabajador

Mercancias Generales Abelman
Kansas City, Missouri
Estados Unidos

Señor I. Abelman, caballero mongoloide:

Hemos recibido por correo sus absurdos comentarios sobre nuestros pantalones. Comentarios que revelan claramente su total falta de contacto con la realidad. Si tuviera mayor conciencia del mundo, ya sabría o comprendería que esos problemáticos pantalones se enviaron con pleno conocimiento nuestro de que eran inadecuados en lo que al largo se refiere.

Por qué? Por qué? Ustedes con su cháchara incomprensible, son incapaces de asimilar conceptos mercantiles progresistas a su visión del mundo, lamentable y trasnochada.

No queremos que nos molesten en el futuro con quejas tan insulsas. Por favor, limiten ustedes su correspondencia exclusivamente a pedidos. Somos una organización activa y dinámica, sólo podrán obstaculizar nuestra misión y sus vejámenes e insolencias. Si vuelve usted a molestarnos, señor, sentirá el morder del látigo en sus hombros repugnantes.

Coléricamente suyo,


Gus Levy, Presidente


(Carta escrita por Ignatius).
La Conjura de los Necios. John Kennedy Toole.