jueves, mayo 01, 2008

El gran Eddie


A pesar de todo eso, hasta una nulidad como yo ha visto la bondad, el coraje, incluso la inteligencia. De la gente verdaderamente decente que he conocido, nadie más ha oído hablar de ellos; la decencia parece expulsarte de los altos cargos y la prominencia. Pero están ahí. Aquellos que escupen preocupación por los demás, los paladines del bienestar y la atención social son los que maltratan a los mozos, ignoran a sus hijos y les pagan una miseria a sus jardineros.


Extracto de Filosofía a mano armada, Tibor Fischer.