La sala de primeros auxilios

Quedaba cruzando la ruta. Me llevaban cada vez que me abría la frente, una pierna o me rompía la boca andando en bicicleta. Después volvía a casa con las costuras y fueron tantos puntos les decía a mis amigos. Ellos querían verlos. Entonces me sacaba la venda y les mostraba los hilos, el mertiolate, la sangre seca. Ponían cara de impresión pero enseguida rajábamos a trepar a los árboles o a jugar a la pelota.

2 Comments:
una infancia en tel aviv.
prefiero mantener el anonimato
jajajajajjaja
anónimato
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