sábado, febrero 12, 2011

Los fierros se arreglan


Después del accidente escuché esta frase durante años. Los fierros se arreglan.

Adelante viajan mi padre y su amigo Ramoncito. Atrás somos varios hijos. La ruta despejada, mi padre es un buen piloto.

Una cosechadora bloquea el paso, mi padre frena. El que no frena es el auto que viene atrás. Algunos se golpean un poco, nada grave.

El hombre que venía atrás resulta ser médico: el Dr. Maderna. La noche anterior había sido el cumpleaños de 15 de la hija del Dr. Maderna. Hoy el Dr. se levanta temprano para llevar a su hijo a un torneo de tenis interprovincial. Después del accidente, el Dr. Maderna sufre una crisis nerviosa. Mi padre y Ramoncito tranquilo Doctor le dicen, los fierros se arreglan.

Minutos más tarde mi padre y Ramoncito localizan una parrilla ubicada en la entrada del pueblo. Junto a los varios hijos (el Dr. Maderna rechazó la invitación) morfan asado con fritas y ensalada (mixta). Beben vino tinto.

Mi padre y Ramoncito se tiran en la banquina abajo de un árbol a dormir la siesta. Son las once y media de la mañana.

Los varios hijos miramos trabajar al hombre de la grúa. Los movimientos del hombre de la grúa son precisos: engancha cadenas, mueve palancas, ajusta tornillos grandes, el mameluco azul manchado.